«Descubriendo España es el sueño de un niño...»
Desde pequeño tenía una obsesión por irme de viaje en la furgoneta de mi abuelo (una Ford Transit); me solía llevar a Salamanca, Almeida, La Alberca... Y yo, sin saber el porqué, era feliz. Me gustaba preparar el viaje el día o las horas antes, me gustaba el viaje en sí, me gustaba ver otros coches por los municipios o en la carretera (captaban DEMASIADO mi atención). Me gustaba que mi abuelo me contara historias de cada sitio al que íbamos (fueran reales o ficticias).
Con mis padres me pasaba lo mismo: estaba deseando que llegara el fin de semana o las vacaciones para irme al pueblo o al lugar que habían escogido (da igual lo grande que fuera la ciudad escogida), quería pateármela entera y sin quejarme como hacen la mayoría de niños.
En mi etapa escolar me apuntaba a TODA actividad que resultase en descubrir un nuevo lugar (sea iglesia, teatro, ciudad o fábrica), aunque mejor dicho me apuntaba a toda actividad que me podía permitir (las salidas al extranjero no eran «baratas»). Vivía con entusiasmo esas historias que nos contaban profesores y guías.
Con esto llegamos a una época MUY dura mentalmente para mí: el encierro debido al COVID-19 y mi imposibilidad de viajar. Ahí me di cuenta de que viajar formaba parte de mí y lo necesitaba para estar al 100%.
Viajar es algo único: te mantiene en forma, te permite probar platos increíbles y distintos en su forma, textura, color y sabor. Te permite probar todo tipo de vehículos (desde tus pies a la bicicleta, desde la bicicleta al coche o desde el coche al avión). Te permite entender el porqué somos como somos y el porqué hemos llegado hasta aquí. Te permite despejar la mente, vivir experiencias y conocer gente con múltiples maneras de ver la vida.
«Descubriendo España ha nacido para demostrar que, ya sea a 15 km de tu casa o a 1.000, hay miles de rincones capaces de hacerte sentir la auténtica magia de viajar.»